jueves, 26 de junio de 2014

LOS TESOROS ESCONDIDOS EN CABO DE GATA. Por Ocholeguas.com


         Cuentan que en algún lugar desconocido de este hermoso rincón almeriense, entre los roquedales que desafían la costa, está oculto un tesoro que hace muchos, muchos años un sultán andalusí hizo traer hasta aquí ante el temor de que sus rivales cristianos pudieran encontrarlo.
Cuentan que el sultán lo ocultó en una cueva submarina de la que no se tiene noticia, y que murió antes de que su secreto pasara a sus hijos o a sus más cercanos hombres de confianza. Es posible, no obstante, que el verdadero tesoro quede frente a nuestros ojos, sin necesidad de escarbar o buscar debajo de las rocas o el mar. El parque natural del Cabo de Gata-Níjar se extiende a lo largo y ancho de treinta y ocho mil hectáreas de tierra. Otras doce mil hectáreas, consideradas reserva marina, se adentran hacia el mar Mediterráneo.

  Allí donde la leyenda sitúa la cueva del Tesoro la tierra ha cincelado un paisaje sobrenatural y marciano donde todo parece tener el color de las entrañas del planeta y donde por mitad de las ramblas corren ríos de lava petrificada. Mónsul y Genoveses son las playas más bellas del parque natural y están protegidas por un conjunto de pequeñas calas donde los conocedores de las riquezas del parque practican naturismo y deportes submarinos. A algunas de ellas sólo se puede acceder en barco y sus aguas son tan limpias que permiten contemplar las riquezas de sus fondos marinos.
Mónsul está escoltada por una piedra descomunal, apartada y solitaria, que surge de mitad de la mar mientras a un lado de la playa trepa una duna rampante. Camino de San José aguarda la playa de los Genoveses, que dibuja una idílica bahía entre los cerros de Enmedio y el Morrón. Asegura la historia que el nombre de la playa proviene del ejército genovés que en el año 1147 desembarcó en esta zona junto a tropas castellanas y catalanas para reconquistar Almería a los almohades.
Torreones y baluartes
El litoral del Cabo de Gata está poblado de torreones y viejos baluartes que demuestran el valor estratégico que estas tierras tuvieron durante la dominación hispanoárabe. En tiempos del califato de Córdoba, los reinos taifas y los gobiernos almorávides y almohades, el litoral que se extiende entre el norte de la provincia de Almería y la capital fue protegido por los barcos andalusíes y amenazado por los piratas berberiscos que prosiguieron con sus hostilidades hasta bien afianzada la conquista. Muchas de las leyendas que pululan por este rincón de la geografía recuerdan el empeño de aquellos reyes por proteger este turbulento paso marítimo. De algo no cabe duda: por estas costas, por estos cerros azafranados y desde estas playas de arena blanca partieron hacia el exilio sultanes y reyezuelos llevando consigo las riquezas amasadas.
Al otro lado de la costa pedregosa donde la leyenda quiere situar la cueva del Tesoro, hacia poniente, dos grandes montículos sobresalen desde los pies del mar. En ellos se alzan los cabos físico y político de Gata. Situados en las faldas de la torre de la Vela Blanca, uno de los muchos baluartes que defendió estas costas en tiempos revueltos, los cabos son en realidad sendos miradores desde donde contemplar el más pacífico y atormentado Mediterráneo. Es cuestión de días: En ocasiones el mar se muestra malhumorado y bate sus olas sobre las piedras fantasmagóricas del arrecife de las Sirenas donde hasta hace poco vivía una nutrida comunidad de focas monje.
Pero lo más sorprendente está precisamente entre la mar y la tierra. El contacto entre ambos elementos propicia paisajes de una belleza inenarrable que se esparcen a lo largo de los 45 kilómetros de costa virgen. En las inmediaciones del centro de visitantes de Las Amoladeras y la cercana colonia de La Almadraba de Monteleva germina a duras penas una vegetación rastrera y almohadillada, plantas espinosas como el azufaifo, el cornical, el áspero esparto o la dulce palma enana. Ocho endemismos adornan el vademécum botánico del Cabo de Gata. Ocho endemismos a los que hay que unir más de mil especies vegetales que convierten este parque natural en uno de los más fascinantes santuarios ecológicos del sur europeo.
San Miguel de Cabo de Gata es una población marinera que vive de la pesca y el turismo. Aún conserva las casas bajas y blancas que tanto predicamento tuvieron a principios del siglo pasado. Una recta y disciplinada carretera conduce a los cabos. La calzada deja a un lado un torreón edificado sobre los restos de una vieja atalaya árabe. La calzada, protagonista de decenas de películas, anuncios y documentales, conduce a una pista de tierra que surge en el hito 46, señalizado con las siglas ZMT (Zona Marítimo Terrestre). Lo mejor es aparcar el vehículo y andar un centenar de metros hasta llegar al mirador de las Salinas.

La arquitectura blanca y baja
De pronto surge frente a nosotros un inmenso lago salobre en el que cada año se dan cita miles de aves en busca de climas más templados. La Almadraba de Monteleva, uno de los más pintorescos y encantadores poblachos del Cabo de Gata, queda al lado. Distinguirla es fácil: el caserío marinero está arracimado en torno a una iglesia blanca con un altivo y desafiante campanario construido en el año 1905. El templo es uno de los edificios más originales y bellos de cuantos la mano del hombre ha construido por estos parajes. A sus pies se alzan las grandes montañas de sal blanca, los patios luminosos, las azoteas y las puertas de vivos colores.
Fue en el siglo XVIII cuando el Cabo de Gata empezó a habitarse. Una mesta de carácter religioso, cuyo ganado bajaba todos los años de Sierra Nevada para buscar calidez en los días de invierno, ocuparía varios parajes que hoy continúan conservando los nombres de antaño. Así, se apellida frailes a una boca de agua, un pozo o un cortijo. De hecho, en el cortijo de Frailes tuvo lugar a principios del siglo XX el sangriento crimen que inspiró a Federico García Lorca el drama Bodas de Sangre.
 
En todo caso, no es roja precisamente la arquitectura popular de estos parajes, sino blanca, inmensa e inmaculadamente blanca. Sus primeros pobladores trataron de aprovechar de modo inteligente el agua, el bien más escaso de este paisaje semidesértico. Para ello edificaron cortijadas bajas de una planta que tenían por techo una cubierta plana y aterrazada por los bordes con la intención de almacenar en voluminosos aljibes la poca lluvia que al año caía. Pozos, acequias, norias y molinos de vela latina adornan muchas de las pedanías del Cabo de Gata.
 
Fuente: www.ocholeguas.com
por medio de : Misterios de Andalucía.
Fotos: Francisco Ruano, Lola Pic.S y Domingo Leiva.

domingo, 15 de junio de 2014

EL CIELO PROTECTOR. HOTEL DE NATURALEZA RODALQUILAR



HOTEL DE NATURALEZA RODALQUILAR****SPA CABO DE GATA

 EL CIELO PROTECTOR


BAJO EL COLOR DORADO. Los atractivos de Rodalquilar siempre han pasado bajo el brillo del metal codiciado por excelencia: el oro. Tras el cierre de sus minas, brilla por su situación privilegiada en el corazón del Parque Natural Cabo de Gata. Playas salvajes, volcanes dormidos, castillos de antiguas andanzas de piratas, pueblan un espacio donde sobresale el Hotel de Naturaleza Rodalquilar, con una estética perfectamente integrada en su entorno y con una apuesta única y por ello, diferente del resto. Como el oro.

 LA INAGOTABLE MINA DE ORO


HOTEL RODALQUILAR: DESEOS HECHOS REALIDAD




El hotel de Naturaleza Rodalquilar de 4 estrellas se encuentra en las afueras del antiguo poblado minero de Rodalquilar (Almería), famoso por sus minas de oro (en explotación hasta finales de las 60) en pleno corazón del parque natural de Cabo de Gata – Nijar y cerca del Playazo, una de las mejores playas del lugar.

Nos encontramos ante un moderno edificio de dos plantas de estilo minimalista inspirado en la tradición arábigo – andaluza, entre cuyas características destaca la presencia constante del agua en su interior para  crear un microclima de frescor y vida. Planos constructivos contrapuestos, colores, formas...Nuevas ideas inspiradas en las soluciones de siempre con un encanto especial.


Alojamiento

Consta de 22 amplias y luminosas habitaciones dobles, dos individuales y dos suites de 36 m² (con bañera de hidromasaje). Están dispuestas en tres módulos (verde, azul y amarillo) y perfectamente equipadas, cuidando hasta el más mínimo detalle: aire acondicionado, TV, Minibar, Caja de Seguridad... incluida la conexión a internet.


 Las instalaciones del hotel se completan con; Piscina climatiz:da con iluminación nocturna y espectacular cascada; Solarium de 600 m² decorado con palmeras y piedras de las playas, Gimnasio... También nos  encontramos dentro del Hotel  con un restaurante con selecta cocina mediterránea, Restaurante Alacena Azul, con un amplio salón – comedor con gran terraza y vistas a la playa; una más que interesante biblioteca y diversas salas multiusos; parking cubierto y exterior y jardines.

y un magnífico SPA-WELLNESS LA AMATISTA con Sauna, 2 jacuzzys, duchas bitérmicas y sensaciones, pediluvio, baño de vapor, sala relax... y sala tratamientos con los últimos masajes y tratamientos de belleza. 


Actividades

 Un rasgo que define al alojamiento es el número de actividades que hacen y que proponen a los que lo visitan, muchas de ellas en un hermoso espacio llamado Sala de Arte Carmen Burgos dedicado especialmente para organizar todo tipo de eventos culturales, desde conferencias a seminarios pasando por muchas exposiciones, en una sala que da a un luminoso patio y que le hace a la vez muy recogida.

Entre la variedad podemos destacar Cine Forum, Juegos de Mesa, Cursos de conocimiento del medio natural, Cursos de fotografía, pintura, escultura así como exposiciones, ciclos de conferencias y Talleres creativos con especial atención al conocimiento y disfrute de los valores paisajísticos, flora, fauna y cultura del Parque Natural de Cabo de Gata – Nijar (Reserva de la Biosfera).



martes, 3 de junio de 2014

Las playas y lugares más escondidos del Cabo de Gata. Recopilado por Naturaleza Rodalquilar


Las playas y lugares más escondidos del Cabo de Gata 


El viento y el oleaje han esculpido en un antiguo arrecife de coral la blanca cala de Enmedio, una de las más bellas y escondidas del Parque Natural. Faros, molinos de viento y pueblos morunos salpican una costa que todavía se man-tiene a salvo del turismo masivo, algo insólito en el Mediterráneo.

Almería Cala de Enmedio

Hace poco más de medio siglo, Juan Goytisolo recorría la comarca de Níjar y, al acercarse a Agua Amarga, anotaba que era “la tierra más pobre de España”, en la que solo había “lagartos y piedras” (Campos de Níjar, 1959). Hoy, milagros del turismo, Agua Amarga es el pueblo más deseado de la costa almeriense, con hoteles-cortijo de diseño, clubes de hípica y buceo, spas y otras delicadezas que hubieran resultado incomprensibles para los cuatro pes-cadores que vivían antaño. De aquella antigua aldea dedicada a la almadraba, quedan unas cuantas calles y costanillas bien conservadas en el centro y las barcas varadas en la playa del pueblo. No es esta, sin embargo, la playa más bella de Agua Amarga, sino la cala de Enmedio, un pequeña ensenada escondida a un kilómetro y medio, hacia el sur, que hechiza al visitante por sus arenas y rocas blanquísimas, las cuales sacan a relucir los colores más llamativos de la paleta marina: turquesa, esmeralda, verde botella..., y donde resulta obligado ponerse unas gafas para bucear en estas aguas de fantasía.

Para llegar a la cala de Enmedio hay que andar media hora desde Agua Amarga, subiendo por la calle Depósito y luego por el cerro del Cuartel. Es una senda sencilla, bordada de tomillos, lirios y siemprevivas, que conduce sin pérdida posible hasta la playa perfecta: 130 metros de arena brillante, flanqueados por acantilados cóncavos y ex-tensas plataformas de calizas arrecifales, tan blancos que el observador podría creerlos de hielo, si ésta no fuera la esquina más árida y ardiente de la península Ibérica.

Almería Cala de Enmedio

Otro lugar cerca de Agua Amarga que es una muy buena idea visitar (a pie o en coche) son las ruinas del cargadero de mineral que hay camino de Carborenas, donde se embarcaba el hierro transportado hasta aquí en ferrocarril desde las minas de Lucainena, en la Sierra Alhamilla, y que estuvo en funcionamiento de 1896 a 1942. La vista es bárbara, sobre todo al atardecer. Tampoco está mal lo que se ve desde el faro de Mesa Roldán, que se alza desde 1863 entre Agua Amarga y Carboneras, a más de 200 metros sobre el mar. Más al norte, ya casi llegando a Carboneras, se encuentra la playa de los Muertos: un kilómetro de menuda grava blanca asombrosamente rectilíneo, por el que sienten una misteriosa querencia los cuerpos de los náufragos, de ahí su nombre.

Una ruta espectacular en coche, desde Agua Amarga, es la que recorre todo el litoral volcánico del parque natural del Cabo de Gata: 40 kilómetros de playas solitarias, molinos de viento y blancos pueblos de aire moruno. Se empieza siguiendo la bonita carretera que lleva a Fernán Pérez, por un yermo salpicado de pitas y ruinas de cortiji-llos. Y luego se tira a la izquierda por la AL-3106, que tampoco es fea, pues se asoma de golpe, como si Dios descorriese un telón, al valle de Las Hortichuelas, cuyos cerros volcánicos, casas blancas y verdores parecen salidos del archipiélago canario. Al fondo queda la playa de Las Negras. Del verde tropical de Las Hortichuelas se pasa en otro instante, por la AL-4200, al rojo marciano de Rodalquilar, valle alucinante donde bostezan las bocaminas de antiguas explotaciones auríferas.

Almería Cala de Enmedio

Un cambio de rasante brutal, como de montaña rusa, conduce al mirador de la Amatista, tremendo despeñadero desde el que se dominan los 20 kilómetros de calas y promontorios que se suceden hasta la torre de la Vela Blanca, junto al cabo de Gata. Y una bajada fuerte y revirada, de segunda marcha, a la Isleta del Moro, la aldea de sa-bor más marinero de la comarca, con sus peñones gemelos llenos de gaviotas, sus barcas varadas en la orilla y su blanco caserío relumbrando sobre un fondo de palmeras.

Más suavemente ya, la carretera se arrima a Los Escullos, donde el mar ha labrado un arco en la arena petrificada de una duna antediluviana, rodea por la derecha el cerro del Fraile –máxima altura del parque: 493 metros– y enhebra El Pozo de los Frailes, un pueblo de aire moruno que se acurruca alrededor de la noria de sangre con que antaño le arrancaban algunas lágrimas de agua a esta esquina reseca del mapa andaluz. Al final de la carretera, aparece San José, un lugar harto civilizado para estos desiertos, pero perfecto para tomarse una cañita con su tapa de jibia en salsa antes de continuar, ya por pista de tierra, hacia las famosas playas de los Genoveses, Barronal y Mónsul. Demasiado famosas y concurridas. No como la casi secreta cala de Enmedio.

Almería Cala de Enmedio
 

RODALQUILAR Y SUS PLAYAS...
 “Rodalquilar forma un semicírculo de tierra labrada y verdeante, con algo de apariencia de anfiteatro. La roquizas montañas alzan sus muros como si quisieran abrigarlo y defenderlo de la vulgaridad de la vida civilizada, adurmiéndolo en sus abruptos senos de piedra. Sólo por oriente se había derrumbado su pared de circo romano, y por el desgarrón las aguas prolongaban…
  
 1. EL PLAYAZO DE RODALQUILAR

 Impresionante y extensa playa virgen de condiciones ambientales excepcionales. Es una de las playas más atractivas del P.N. de Cabo de Gata-Níjar, un lugar para perderse y sentir con fuerza la naturaleza salvaje de estas costas. Sus fondos marinos son igualmente bellos, siendo un lugar frecuentado por submarinistas. Junto a ella, se levanta el castillo de San Ramón, baluarte defensivo del s. XVIII. A sus pies hay un roquedo muy deleznable desde el que se podrá admirar la belleza plástica y cromática de los acantilados volcánicos. El acceso es fácil (ALP-326) y dispone de aparcamiento. Hay un pequeño chiringuito donde tomar fuerzas y refrescarse.
 

 
EL HOTEL DE NATURALEZA RODALQUILAR

En el Hotel de Naturaleza Rodalquilar prima la presencia del Parque Natural dentro del Hotel: tanto desde los pasillos-terraza de entrada a las habitaciones, como desde los ventanales de las mismas, se disfruta de grandes paisajes de los volcanes que nos rodean. Todo tipo de servicios para el disfrute y la relajación: Restaurante Alacena Azul, Sala de Arte Carmen de Burgos, Spa-Wellness La Amatista, Gimnasio, Salas de lectura, patios, jardines, terrazas...








sábado, 10 de mayo de 2014

HOTEL DE NATURALEZA RODALQUILAR SPA CABO DE GATA


GACHAS MARINERAS DE ALMERÍA O DE PESCAO Y HARINA PANIZO. Por Restaurante Alacena Azul



Hotel de Naturaleza un paraíso de la cocina y el buen comer. Rodalquilar (Almería)

GACHAS MARINERAS DE ALMERÍA O DE PESCAO Y HARINA PANIZO.

Por Catalina Fernández, Responsable del Restaurante Alacena Azul (Hotel de Naturaleza Rodalquilar)

Historia: En su origen las gachas  es una comida de pobres “Cuantas hambres nos ha quitao las gachas”, un comentario que aun se escucha a los mayores de la familia ante el perol en plena ceremonia de degustación. Y es que las gachas, como las migas, admiten todo tipo de complementos (normalmente pocos y muy populares). Hay multitud de variantes de gachas o platos similares en todo el mediterráneo, de uno y otro lado: harina torcía, tarbinas, gachas de matanza, cachas papas... También se utilizan distintos tipos de harinas: trigo, almortas, panizo... Y los complementos los que hubiera en la casa, diera el campo y la mar (normalmente pescado de roca, y no porque fuera más gustoso sino porque no valía para vender).
Hoy día es un plato de plena actualidad, del que los grandes gratrónomos  pueden aprender mucho: completo, digestivo, suave, artístico, oloroso... Un deleite para los sentidos... Tanto que es tradición en la zona norte de la Cuenca del Almanzora no hacer nunca gachas cuando hay un difunto de cuerpo presente; no vaya a ser que el ánima del muerto con el olor de las gachas se levante y venga a meter la cuchara en el perol.


Amasar bien las gachas hasta que no quede ningín grumo. Alacena azul. Hotel Rodalquilar.
 Ingredientes para ocho personas (este es un plato comunitario):

        Para la gacha:
                            100 cc. de Aceite de oliva
                            100 gr. de harina de panizo
                            Sal.

         Para el caldo Pimentón:

                            200 gr. de cebolla.
                            200 gr. de tomate.
                            250 gr. de almejas.
                            Una cabeza de rape.
                            250 gr. de araña.
                            250 gr. de rubio.
                            250 gr. de gallineta.
                            1 Pimiento Asado rojo.
                            2 Pimientos verdes secos.
                            2 Alcachofas.
         Hoja de laurel.
                            Sal a gusto.
                            1 cucharada sopera de pimentón.
                            Aceite de oliva.

 
La presentación de las gachas, un recurso moderno de un tesoro tradicional. Hotel Rodalquilar. Almería
 Elaboración:

1.Para la Gacha:

Se pone aceite a calentar y se sazona con sal y un puñadito de la misma harina que utilizaremos para su preparación. En pocos segundos la harina empezara a tostarse un poquito y es entonces cuando hay que poner el agua. No se deja calentar mucho y se empieza a añadir la harina de panizo poco a poco, comiéndola con suavidad y previamente pasada por el cedazo.  En el momento que la gacha empiece a tomar consistencia se deja de poner harina pues con el tiempo de cocción, que es aproximadamente de media hora dependiendo de la cantidad. veremos que se va espesando. La gacha o masa  se  va moviendo con suavidad sin tocar el fondo de la cazuela o perol pues entonces nos amargaría. Una vez cocida se le da forma al perol extendiéndola por sus paredes.

Pequeño truco:
Se le puede ir poniendo a la gacha unos cucharoncitos de caldo de pescado para que tome un poquito de sabor y color.
 
2. Para el caldo Pimentón:

Se prepara un sofrito de cebolla, almejas, tomate y se reserva.
En una olla  se pone el pescado: rape, araña, gallineta, rubio (sí falta alguno se puede sustituir por otro pescado de roca o por mas cantidad de los anteriores) y se le añade el sofrito de cebolla y tomate  junto con una pequeña cucharada de pimentón . Agregamos además unas hojas de laurel, un pimiento verde seco y un pimiento rojo previamente asado. Dejamos cocinar  unos quince minutos.

 
Un equipo de profesionales a su servicio. Lo mejor de Almería. Hotel Rodalquilar.

Como se comen las gachas (forma tradicional):

Se pone en el centro de la mesa el perol o cazuela de gachas  cubiertas con el pimentón bien caliente. Se van comiendo las gachas mezcladas con el caldo, cuando se agota este se va añadiendo más caliente; cada comensal coge una cucharada y realiza un comentario sobre la comida: salazón, textura, recuerdos que nos trae, variantes familiares de este plato, anécdotas... No es de buen gusto iniciar conversaciones ajenas a las gachas o a los placeres de la mesa. Una vez terminadas las gachas se ponen dentro del perol el pescado y las patatas; y se continua con el ritual antes iniciado. Y para finalizar se raspan los pegaitos del perol y se comen también a modo de éxtasis final.

Menú completo:
 Entrantes: Tomates secos con queso de cabra / pipirrana de pimientos asaos
Plato principal: Gachas marineras de Almería
Postre: Mouse de higo-chumbo sobre láminas de guayaba.
Vinos: Macabeo de Viña Laujar
Y TODO EN UN AMBIENTE ACOGEDOR Y MÁGICO...¡¡ VEN Y DISFRUTA...!!